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Martes 23 de Julio de 2019 22:02
 
 
 
 
Salir de tu zona de confort
 

Lo único permanente es el cambio?

 
2015 - jul - 04
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Tutti Frutti
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Esta frase la leí esta mañana en un mailing al que estoy suscripta y me quedó resonando en la cabeza ¡Justo para mí!, pensé... Y de allí, que en la columna de hoy se me ocurrió contarles un poco de mi experiencia personal con respecto a los cambios y la adaptación a los mismos.

Con el fin de que mi experiencia pueda servirles para tomar lo positivo y ayudarlos un poquito a poder transitarlos de la mejor manera… Creo que mucha gente le teme a los cambios, de hecho creo que hay personas que son capaces de hacer siempre lo mismo sin alterar mucho el curso de su vida para no encontrar un cambio en su camino. Un cambio que los desequilibre y haga repensar todo lo hasta ahora era

conocido y apañado.

En lo personal, los cambios siempre me encuentran a la vuelta de la equina, no creo que esto sea casualidad, sino más bien causalidades correspondientes al ritmo vertiginoso y nómade que siempre me gustó llevar. Es decir, de acá podríamos sacar en limpio, que “si estás

buscando un cambio en tu vida” tenés que moverte, salir de tu zona de confort. De lo contrario, el cambio igualmente llegará pero tal vez no de la mejor manera. Creanme que la vida (Dios, o en lo que ustedes crean) se encarga de darnos “sopapos” para decirnos: por acá no es, necesitás moverte y cambiar el rumbo, tu camino no es por ahí.

En mitad del año pasado me encontré saliéndome de un proyecto laboral al que le había dedicado mucho tiempo, esfuerzo y ni hablar horas, por una fuerza mayor: falleció mi papá. En menos de 10 días lo estábamos despidiendo de este mundo terrenal, luego de eso llegó mi separación (luego de haber convivido 6 años y medio), eso trajo una mudanza, un nuevo trabajo y hasta un nuevo amor ¡Vaya que llegaron cambios a mi vida! Y sí... Subsistí, sobreviví, aprendí y crecí.

Creo que cuando los cambios llegan se dan porque algo (muy) dentro nuestro lo estaba necesitando, y si no somos capaces de enfocarnos en todo lo bueno y positivo que los cambios (o crisis como lo llaman otros) nos dejan: ¡no sirve! No aprendemos, no avanzamos...

Los cambios pueden dejarnos algunos sabores amargos, pero la mayoría de las veces nos abren una puerta gigante a nuevas y ricas aventuras, proyectos, emociones, conocimientos, experiencias, personas y escenarios. Y siempre que hablemos de algo nuevo tendremos por delante todo un Universo para explorar e incursionar. Nos ayudan a conocernos mejor y, sin dudas, a encontrarnos con nosotros mismos en las mejores y peores situaciones.

Por eso, mi granito de arena en la columna de hoy es motivarlos a que se animen a cambiar, a moverse de donde no están conformes. La vida es corta y hay que disfrutar lo bueno y nuevo que nos espera por delante.

El que no arriesga, no gana, aunque pueda parecer un cliché.

¡Hasta la próxima!