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Martes 23 de Julio de 2019 21:49
 
 
 
 
 

Benditas hormonas

 
2015 - abr - 18
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Tutti Frutti
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Entre el cielo y el suelo.

 
 
 
 

Siempre me pareció muy “simpática” por así llamarla, la imagen de los dos hombrecitos (obreros) de espalda trabajando juntos por horas y horas, colgados de andamios, durante días, en un edificio.

Hace unos días vi esa imagen en un edificio que están construyendo cerca de mi casa que da a mi patio y pensé "qué duro y monótono es ese trabajo". Y traté (por un momento) de meterme en la cabeza de ellos e imaginarme cómo serían sus largas charlas y conversaciones durante esas interminables jornadas, donde además se los puede ver tomando mate y hasta “entreteniéndose” con las transeúntes. A fin de cuentas, pensé que los hombres tienen un espíritu de muchísima más camaradería entre ellos, que nosotras las mujeres para ciertas cuestiones grupales, lo cual hace que se soporten durante largos períodos de tiempo juntos de convivencia obligada y, de última si aparece un conflicto, en 5 minutos lo solucionan.

Pensaba ante esa misma situación, a dos mujeres realizando ese mismo trabajo durante semanas o meses y me reía sola de imaginarlo. Por un segundo vinieron a mi mente una cantidad de historias, peleas y bretes de amor/odio que podrían convertirse en virales en cuestión de segundos.

Me imaginaba por ejemplo, una mujer en “sus días más hormonales”, envuelta en mal humor e irritabilidad exasperante, sentada durante horas abajo del sol, con un casco, ambo y zapatos reglamentarios (bien incómoda por cierto), al lado de una compañera que ese día llegó a trabajar muy excitada y sobresaltada por la maravillosa noche que pasó, y verborrágicamente comenzara a contarle sus mil y una historias divertidas ¡El clima que podría conllevar esa jornada! ¡Cómo podría terminar ese día!

Y una vez más pensé en cómo las hormonas, nuestras mejores amigas, nos juegan malas pasadas, rigen nuestra forma de ser y son las principales causantes de nuestros estados de ánimo y cambios de humor. El estado cambiante constante que éstas nos producen (como de montaña rusa) y cómo tratamos de explicar al Universo qué es lo que sentimos cuando las hormonas “se nos alteran”, y lo mucho que nos cuesta mantener el control.

Según un artículo de Infobae, “los vaivenes hormonales en la mujer, aún más que en los hombres, se destacan por marcar el paso de los variados ciclos en su vida. Desde el inicio de la pubertad hasta la menopausia, la población femenina experimenta cambios en sus cuerpos estrechamente relacionados con su sistema endocrinológico, y estas mismas fluctuaciones incluso pueden afectar el ánimo de la mujer. Esto se debe a que las hormonas determinan efectos en la acción de neurotransmisores, las moléculas que transmiten información de neurona a neurona, y  estas inciden en el ánimo, lo cual precisa mucho control personal”.

En fin, las “benditas hormonas” por las que sufrimos en mayor medida las mujeres que los hombres (tienen su lado B), también son las responsables de desarrollar y mantener las características sexuales femeninas y del embarazo. Por lo cual, sólo debemos tratar de ser comprendidas por el mundo en esos días y amigarnos con ellas.

Por último, cabe la mención de que este texto está escrito desde un enfoque más mental y emocional que científico.

¡Hasta la próxima!